El Cascarrabias

En la vida civil no digo tacos, soy muy amable, mantengo la ética y el estilo hasta límites rayanos con la estupidez. Es el momento en que necesito desfogarme. Así, nace el gran cascarrabias. El gran cascarrabias o de como la vida moderna nos hace decir tonterias. Estas son las mias, dichas para mi mismo. Si te gustan, de acuerdo. Si no, pues tambien. Y si me insultas, tu más. Hago mia la frase de W.C. Fields: "Dicen que soy xenófobo. Se equivocan: odio por igual a todo el mundo"

miércoles, 9 de marzo de 2011

De hospitales y cabreos

Hoy, de nuevo, cita para el niño pequeño. Anda, la nueva Fe, el hospital más grande y chachimegapiruli de Europa. Jodo, no lo había visto, que curiosidad.

Anda, vamos a ir un poco más temprano por si las moscas. Que no sabemos como esta aquello y... vale.

Oiga, señor, mire, tenemos que ir aquí, donde me indica el papel, y como venimos del pueblo y somos unos paletos no queremos perdernos.

El tipo con aire a medio camino entre la suficiencia y una expresión de vaca rumiando cannabis, me indica un camino laberíntico para llegar a la torre D. Sorteamos a una matrona que vendía con un caballete periódicos, revistas, chuches y curasanes (toma kiosko ultramoderno en el hospital topeluxe). Ascensores.

¡Pero vaya castaña de ascensores para un monstruo como éste!. La puta... he tirado cajas de cerillas con más amplitud. Pero si el abuelete de la silla de ruedas que va delante casi no cabe... ya, llegamos. Tooooodos fuera de la cajita, que salimos en esta planta.

Y ahora, a fichar. Pase usté el sip, useasé la tarjetita de plástico, por esta maquinita.... ups.. ¿queeeee? ¿que tengo que pasarla por la torre C? ¡a que bajo otra vez y me cargo al híbrido de vaca!. La puta que lo parió...

Nada, a liarse por el laberinto de hamsters este... coño que decoración... dibujos de niños pasados por un caleidoscopio parido en las peores pesadillas de Warhol. Que modernos se creen... claro, que gilipollas hay en todas partes.

Ya llegamos... los cojones de Mahoma... pero si la especialidad a la que vamos está en la torre B, que coño hacemos fichando en la C... ah, ya...

Una guapa señorita, con más tetas que cerebro, me informa con una lentitud desesperante y una didáctica tal que pienso que se cree que tengo un problema de riego, de que como en la torre B no hay máquina de fichar, hay que hacerlo en la C. Para cagarse y no limpiarse.

Nada, de paseo. Voy a pedirle indemnización a Camps por desgaste de suela. Creo que he andado más que un guripa desde Grafenwoehr hasta el Ladoga. ¡Ah, ya se ve ahí!. Es esa sala llena de moros. Si, es España.

Bueno, pues nos sentamos y... ah, coño... que la salita es sólo para los niños que esperan una prueba... los demás ¡al pasillo!. Joder con el super hospital de la mierda. Pues nada, a chupar columna.

Al menos nos avisarán pro una pantalla de megaplasma y... joder... no ponen los nombres de los niños, la protección de datos y los progres políticamente correctos. Se ve que les jode que nos demos cuenta de que hay más Hassanes y Mustafás que Pepes, Marisas y Andreus. Pone FGSS32543245 y tienes que saber que matrícula es tu hijo. Pero no, no viene en ninguno de sus papeles... lo ponía en el puto ticket que generas en la torre C de los huevos y sólo vale para esa visita. Voy a comprar una recortada y lo de los yanquees zumbados en las hamburgueserías será una kermesse de la señorita Pepis.

Ah, nos llaman ya... es para una prueba. Por fin usamos la salita con fundamento y... joder, la enfermera está más sorda que una tapia y se lleva a un niño que no es mio ¡señora! ¡señora! ¡señoraaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!. Anda y que le sodomicen con un cáctus.

Esperamos a que salga. Bronca por estar en la salita... coño, que nos han llamado. Se dan cuenta. El niño entra. Nos enteramos luego, pero mi pequeño almogavar decide darle por retambufa a la sorda eustaquia y pasa de colaborar. A nosotros, mientras, nos vuelven a abroncar. Nada mañs recoger al niño, nueva bronca. Cuanto cabrón. Vale, al pasillo de nuevo.

Nueva espera, y, eso si, el especialista un encanto de tipo, humano y muy puesto en lo suyo. Hasta tenía quejas parecidas a las nuestras... y una cámara de fotos para documentarlo.

Salimos del hospital. Hasta la próxima. El nano no está ni mejor ni peor que al entrar, pero nosotros hemos generado un estrés del carajo.

Que les den.

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2 comentarios:

A las 10 de marzo de 2011, 16:37 , Blogger El extranjero ha dicho...

Miedo me da acabar medicina y tener que incluir esa rutina en mi vida diaria...

Me alegro de que, al menos, te tocase un buen especialista. Suerte con el niño.

 
A las 10 de marzo de 2011, 20:14 , Blogger El Cascarrabias ha dicho...

Gracias, Jose. El problema de nuestra sanidad no está en el personal humano, ni tan siquiera en sus medios materiales... sino en los políticos que la gestionan y la ponen en almoneda.

De nuevo, gracias por el ánimo.

 

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