El Cascarrabias

En la vida civil no digo tacos, soy muy amable, mantengo la ética y el estilo hasta límites rayanos con la estupidez. Es el momento en que necesito desfogarme. Así, nace el gran cascarrabias. El gran cascarrabias o de como la vida moderna nos hace decir tonterias. Estas son las mias, dichas para mi mismo. Si te gustan, de acuerdo. Si no, pues tambien. Y si me insultas, tu más. Hago mia la frase de W.C. Fields: "Dicen que soy xenófobo. Se equivocan: odio por igual a todo el mundo"

lunes, 24 de octubre de 2016

Manual de creación de certificados digitales, con pluma de ave y sangre de buey.


 


En España teníamos una ley, la 11/2007, de 22 de junio (buen día, si señor) de Acceso Electrónico de los ciudadanos a los Servicios Públicos. En ella, el legislador trató de dar carta de naturaleza legal al derecho de los ciudadanos a relacionarse digitalmente con las Administraciones Públicas. Como el legislador pensó que en el momento actual la tramitación electrónica no puede ser una forma especial de gestión de los procedimientos, sino que debe ser la habitual, acometió una gran reforma que culminó con la aprobación de la ley 39/2015 de 1 de octubre, del Procedimiento Administrativo común de las Administraciones Públicas.

Ojo: el legislador no usó la expresión “Procedimiento Electrónico” por parecerle un pleonasmo, puesto que ahora, todo procedimiento es electrónico. Así, resultaría igual de feo que decir “sal para afuera” o “un viejo anciano”. Pero es que el legislador no conocía la Gerencia Territorial del Ministerio de Justicia en Valencia.

Y ahora es cuando empiezo a contar una batallita personal, que me sirve de paso como guion para una clase sobre la materia. Vamos al lío.

La madre del sujeto A (o sea, yo mismo) fallece. Como disponía de un seguro que cubría incluso los trámites administrativos, la aseguradora lo gestiona todo, incluido el registro de últimas voluntades. Y aquí empieza el baile.

La aseguradora, ya en el silo XXI, no hace cola delante de ventanillas con funcionarios armados de tampón de goma y pluma de ave, sino que usando de ese invento del maligno que es Internet, tramita electrónicamente el documento. Documento que me remite, con toda clave de verificación que autentica la firma electrónica, etc. Hasta aquí, perfecto. España, parece un país moderno y todo.

Pero… (¡ah, los peros!) resulta que en ese certificado se indica que la difunta, no otorgó testamento. Curioso, porque mi madre, puntillosa en todo detalle, no solo si había otorgado testamento, sino que había dejado toda la documentación en carpetas nominadas, perfectamente localizables. Si madre me indicaba en anotaciones manuales hasta que esterilla debía darle a mi hijo pequeño ¡cómo iba a extraviar su propio testamento! Ella no, pero el Notario por que se parecía intuir, sí.

Con esa estupenda paradoja que supone llevar en una mano un certificado que indica que el documento que llevo en la otra no existe, me desplacé al Archivo de Protocolos del Colegio de Notarios. Allí me indicaron que no era inusual, pues el testamento de mi madre data del año 73 y solo están informatizados desde el 93. Para los anteriores, revisan anotaciones manuales donde los errores podían darse (y de hecho, se dan). Bien, tomaron nota y me dijeron que me llamarían a mi teléfono móvil para notificarme el resultado (¡ya vamos avanzando por la senda correcta!… al menos el Colegio de Notarios no usa del noble arte de la colombicultura para emitir sus avisos)

Y así fue. Me hicieron lo que al sur del Rio Bravo llaman un telefonema, y con él me indicaron que pasara por la Gerencia Territorial del Ministerio de Justicia para que, sin cargo alguno, dado que se trataba de una corrección, lo volvieran a emitir.

Y uno, poseedor de una cándida mente que aún cree que la sociedad progresa, se acercó, pensando que en unos minutos, todo quedaría solucionado. Craso error. Soy tan crédulo que aun creo que algún Best Seller merece la pena.

Debí imaginarlo cuando entré y vi que la máquina que se usaba para dar turnos se gestionaba con un Windows XP, que además mostraba un mensaje de error. Bueno, acabo de leer una noticia donde dice que un taller mecánico en Polonia sigue usando un Commodore 64. Podría ser peor. Tampoco podemos exigir una modernización a prueba de bala.

Pero… cuando me encontré con la funcionaria que daba los turnos, le expliqué someramente mi problema, enseñando la impresión del certificado electrónico y me dijo “ese papel no vale, te lo has hecho tú”, empecé a ver que el asunto se podría dilatar. Tras explicarle que si va firmado, pero con una firma digital, autenticado mediante un Código Seguro de Verificación que podía comprobar, decidió mandarme a una ventanilla. (Inciso: ¿nunca había visto un certificado tramitado online? ¿de verdad? ¡que paren España, que me bajo!)

Y en la ventanilla me di de bruces con el cemento atecnólogo. “Eso no lo podemos solucionar. Hay órdenes superiores que obligan a que lo que se hace mal en Madrid se corrija en Madrid”.

No lo haré más largo. Lo resumiré diciendo que ya puede Ud. invocar la búsqueda de la ventanilla única, explicar que “Internet no es Madrid”, que se trata de una corrección simple, pues el Colegio de Notarios ya había hecho su papel, cantarles la Parrala o invocar a Santa Euduvigis y sus diez hermanas mártires. Todo es absolutamente inútil. O pagas y lo tramitas a mano “o te vas a Madrid”.

Así que a pelear el asunto. A zascandilear con la Administración Pública. Que no es por ahorrarme los 3,70 euros, no. De verdad. Ni por convertirme en un mártir de la 39/2015. Simplemente, es por pasar el rato. También hay quien se va a cazar mariposas, oigan.

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jueves, 3 de diciembre de 2015

Dos marcas a olvidar



Dos marcas a olvidar


El año me deja una enseñanza. Siempre aprendemos algo, quien no aprende, está muerto. Pero esta vez me ha tocado las narices.

La enseñanza pasa por el poder de las marcas. Lo bueno que es reconocer a un producto o servicio por su marca. En éste caso para no acercarme más a ellas.

Empieza el show con AXA, una compañía de seguros que no busqué precisamente, sino que caí por la recomendación de mi correduría de seguros. Todo va bien hasta que hay que interactuar... y entonces las pifias se acumular.

En julio (si, julio), a las cinco de la mañana, un amable vecino que salía de madrugada para irse de vacaciones me empotra mi humilde utilitario con su coche.

Me dejó una nota, es un tipo amable. Y llamó a su compañía para avisar. Iluso de mi, pensaba que sería una gestión simple, a pesar de no haber parte amistoso.

Llevo el coche a mi mecánico de toda la vida. Pasa el perito. Lo ve. Le llama y le dice que ha aceptado el siniestro y el presupuesto. Mi mecánico lo repara.

Pero luego, se llama a andana y dice que no, que ese golpe no viene de lo descrito. Sin tener en cuenta altura del coche que golpea ni que me atiza saliendo marcha atrás de la rampa de su garaje, con la bola del remolque.

Le pido que lo revise. Lo revisa (sin ir, sin tener en cuenta nada más que su primera observación) y se mantiene. Mientras tanto, la compañía de mi vecino PAGA el siniestro a AXA (eso, en términos legales, tiene un nombre muy feo).

Peleando con eso ando, pues se siguen llamando a andana. Mi abogado tiene instrucciones para actuar. Con lo que salga, sea lo que sea, tengo claro que abandono la compañía. La abandono yo, mis familiares directos y todos a los que convenza.

La actitud el perito es infame. Obviamente responde a dictados de la compañía. Pero incumple todo marco deontológico posible. Lo se porque yo también soy perito. Pero de los de verdad, de los que cantan en el tribunal superior, en los de instrucción, de lo penal... y es una actuación mala de libro.

El caso en general canta tanto que al menos me servirá para usarlo en mis clases como contraejemplo. Y si de paso alguien se replantea con que compañía está, pues mejor.

Y es que la actitud de la compañía, cobrando y embolsándose la pasta (tengo pruebas de ello, obvio, no me juego una acusación por delito de calumnia, que yo si que me muevo por terreno firme, no como ellos) tampoco es de recibo. Bueno, de recibo si, el que cobran para no actuar luego.



La otra marca es SPC. ¿Quereis una tableta? Vale, pero no de esa marca.

Compré una por su bajo precio, pues solo la necesitaba para que me acompañara en los laboratorios para revisar la plataforma educativa de mi universidad y una hoja de cálculo, no necesitaba mucho más.

Al mes de tenerla, una mañana al cogerla vi que tenía el cristal roto. Sin golpe alguno por mi parte. Si, había cambiado la temperatura. Y me recordaba mi pasado como vendedor de electrodomésticos y algún mueble, para pagarme la carrera, y como algún cristal mal templado amanecía igual.

La envío a ¡Alava! para decirme que NO entra en la garantía y que la reparación cuesta 66 napos.

Una marca más que no vuelvo a comprar... y de la que me ocuparé que se minimicen sus compras en mi ámbito de decisión. Ni para las pequeñas empresas que requieran de consejo, ni dentro del ámbito universitario. Son los costes de una mala gestión de la relación con el cliente.

A ver si el año que viene no tropiezo con más situaciones así, que esto parece ya Sierra Morena.

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lunes, 25 de agosto de 2014

Una revista del XIX



Cuando voy de médicos, suelo pasar por el quiosco y comprar algo de prensa técnica o, si me da el día, económica. Hoy me he decantado por ésta y he escogido el último número de Actualidad Económica.

Craso error.

Los libelos del XIX resultan modernos al lado de ésta bazofia con grapas. Y no me mueve a decir esto el cierre del director, donde, resumamos, nos dice que vota al PP porque es lo menos malo, lo que nos puede sacar de la crisis, aunque lo hace tapándose la nariz (ni con guantes de látex me acercaría a una papeleta del PP o del PSOE, pero eso es mi problema, debo ser un irrecuperable).

No, no es eso. Es la factura entera de la revista. Una maquetación que para los años 60 podría resultar moderna, para unos contenidos que el hombre de cromañón reputaría periclitados. Errores, erratas, atentados contra la ortografía al margen, errores en cálculos que un niño de primaria vería premiados con un cero patatero... y una guinda, con la entrevista al presidente de la RAE. Una entradilla destacada nos habla de su horror por la piratería en Internet (sí, eso de secuestrar barcos está mal... debe hablar de eso, si es estricto con los términos), y para ilustrarlo, no sé si a calzador en la recomposición por parte de la ¿periodista? o por lapsus del dire, lo relaciona con la bajada de ventas de su diccionario.

Coño... y yo que pensaba que se vendía menos porque ahora, la RAE ofrece su consulta gratis gracias a su web (sí, a su web, no a la de algún pirata del Adriático)

Hay que joderse.

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miércoles, 20 de agosto de 2014

¡Que sabia es la vida!




Hoy he ido a Correos, el magnífico palacio de correos y telecomunicaciones que, en el mismo centro del cap i casal, es una parada obligatoria para guiris, además de vecinos que, como yo, hacemos uso del edificio.

Cuando ya lo abandonaba, me he encontrado en la puerta con una aparición. Un antiguo compañero del colegio, a quien hace décadas apreciaba mucho, y del que no sabía desde que acabamos la EGB.

Al verlo, con cabeza afeitada cubierta por un sombrero de paja muy fassion, un pendiente con una perla en la oreja izquierda, zapatos llamativos y unos pantalones cortos, de esos que ahora creo que llaman "fardahuevos", que le permitía lucir unas piernas depiladas más al gusto de Justin Biever que de Millan Astray, no he podido evitar decirme que la vida es sabia, y que si nos separó en su momento, tuvo sus motivos. 

No he de cuestionarlos.

P.D.: Escribo esto, ya a salvo en casa.

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jueves, 5 de diciembre de 2013

El día en que mataron a Juan Ignacio

El día en que mataron a Juan Ignacio, yo era un niño.

España era una fiesta de plomo, el cielo parecía oscurecerse. La tormenta se olía en el horizonte.

Las calles ardían. El futuro era incierto y los viejos pedían calma.

Pedían que tocáramos la tierra con los pies cuando las manos se escapaban para acariciar el cielo.

Y supimos que la vida es de los que la apuestan por sus ideales y la pierden.

El día en que mataron a Juan Ignacio, me convertí en adulto.


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viernes, 5 de abril de 2013

La bestia, dentro de mí



Cada noche, sucede lo mismo. Recuerdo fragmentos de lo que ha sucedido durante el día, por vez primera de forma consciente, dándome cuenta del daño que he hecho o el que he podido hacer. Y cuando esa película termina de pasar por delante de mis ojos, no puedo evitar llorar y arrodillarme.

La bestia dentro de mí está enjaulada por delgados y frágiles barrotes. Inquieto de día y de noche, se queja con rabia a las estrellas. Dios: ayuda a la bestia que llevo dentro

Me contaba mi madre que, paseándome un día, recién nacido, un viejo desgreñado le sobresaltó. Se acercó, me miró y dijo, mirando al cielo

Ha nacido ardiendo, pero no se quemará

No sé si ese viejo, con más alcohol dentro que agua había gastado en un mes fuera, tendría alguna comunicación directa con el más allá, aunque todo es posible. Y es que muy poco después, empecé a darme cuenta de que yo, no sólo era yo. Que compartía mi cuerpo con alguien más.

¿Loco? Es posible. En otras épocas, quien sabe, me hubieran quemado en la hoguera, o me habrían levantado una estatua en alguna oscura plaza pública. Lo cierto es que cada vez que era consciente de una injusticia, desaparecía mi conciencia, que no recuperaba hasta que mi otro yo, esa bestia, había cauterizado a su modo la herida.

Nunca he tenido problemas con la justicia. No sé bien si porque la bestia sabía cubrir muy bien sus pasos, mejor de lo que conscientemente yo podría hacerlo, o porque hay un ángel de la guarda que protege a los locos. Lo cierto es que cada vez que me enteraba de las tropelías de mi acompañante silencioso, a veces incluso por la televisión, me quedaba sobrecogido, por la fuerza y violencia que demostraba.

La bestia que hay en mí ha tenido que aprender a vivir con el dolor, a cómo protegerse de la lluvia y, en un parpadeo, puede reprimirse. Dios ayuda a la bestia que hay en mí

Al principio, pasaba desapercibido. Nadie hacía cábalas, ni asociaban unos hechos con otros hasta que, no me preguntéis los motivos, la bestia empezó a firmar.

Cuando acababa con un violador, con un narcotraficante, con un terrorista (éstos parecían ser sus preferidos, por las estadísticas que los periodistas hicieron después) o cuando ocasionalmente liquidaba a un político corrupto o a un banquero poco honrado, dejaba un papel mecanografiado con lo que, todos, empezaron a llamar “la firma de la bestia”. Un papel doblado, siempre de la misma manera, y oculto en uno de los bolsillos de su víctima.

militia est vita hominis super terram
¿No es milicia la vida del hombre sobre la tierra?
JOB, 7-1

El asunto, se puso muy tenso cuando apareció una filmación, de una cámara oculta, donde se me veía, con el mismo traje que llevaba esa tarde, colocando esa firma en el bolsillo del cadáver de un conocido narcotraficante. No lo podía creer. Era yo.

El teléfono sonó en ese instante. Era mi amigo Julio, asustado por el parecido, pero al tiempo muy sorprendido. Me dijo algo que recordé como cierto: a la hora en que la bestia estaba haciendo eso, yo había estado con mis amigos de la peña senderista. Diez personas me habían visto durante toda la tarde. Yo no había podido ser. Y, sin embargo…

Sin embargo, esa misma noche, en ese cine privado que solo mi cabeza emitía y al que era el único invitado, me vi. O le vi, a la Bestia, desgarrando las entrañas de ese pobre desgraciado. Y le vi, antes, usar la impresora del trabajo para crear la nota. Y le vi, borrando todas las huellas. Y me vi, regresando a casa.

Y me di cuenta de que la bestia y yo, éramos uno, y éramos dos

A veces él trata de engañarme. Me dice que es sólo un osito de peluche e incluso de alguna manera se desvanece en el aire. Tengo que tener cuidado con la bestia que hay en mí, que todo el mundo conoce. Ellos la han visto fuera de su jaula con mi ropa. Pero yo no tengo claro si estoy en Nueva York o en año nuevo. Dios ayude a la bestia que hay en mí.

Dicen que algunos santos poseen el don de la bilocación. Yo no soy un santo, y la bestia, aun lo es menos. Me pongo nervioso, porque el telediario tras la noticia, ha marcado un nuevo objetivo para la bestia. Un político corrupto al que casualmente tengo de vecino, vive a menos de medio kilómetro de mi casa.

Ustedes pensarán que estoy bebido, o que me lo invento. O, peor, que soy un asesino e intento liberarme de mi culpabilidad. Pero el hecho, es cierto. Acepten mi testimonio y rueguen a Dios por mí, y por la bestia que hay en mí.

La bestia que hay en mí


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jueves, 14 de junio de 2012

El responsable de la crisis




Descubierto el responsable de la crisis. Tan solo hay que tirar del ovillo...

Rajoy: "Es la herencia recibida"
ZP: "Aznar generó una burbuja inmobiliaria"
Aznar: "Felipe se cargó el entramado industrial"
Felipe: "Los gobiernos dubitativos de la UCD se comportaron como tahures del Missisippi"
Gobernantes de la UCD: "El general Franco ahogó a España con la autarquía"
Franco: "Existe una conspiración judeo-masónica que fue representada en España por el Frente Popular y los partidos republicanos"
Políticos republicanos: "La monarquía Alfonsina, apoyada en los generalotes como Primo, han dejado a una España mísera"
General Primo de Rivera: "Los políticos de la restauración tenían una mirada alicorta"
Cánovas y Sagasta: "El estado liberal ha sido nefando para España. De las guerras carlistas a la I República no ha habido un hombre de estado decente"
...
Don Pelayo: "A mi no me miren"
...
Hombre de Atapuerca: "Lo reconozco. Soy el culpable. He jodido Bankia y la economía española en general"

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sábado, 9 de junio de 2012

El rescate de la banca o como dejarnos sodomizar y pagar la mantequilla



Leo en una de esas cosas que los gilís llaman "medios online" una noticia que indica cómo el FMI, ese brazo armado de la masonería internacional, ha decretado que nos van a ir dando créditos, y de paso, por el culo.

Nos vamos a ver abocados a parar 40.000 millones de napos, en moneda impuesta (que la peseta ya la jodieron antes, en la fase 1), al interés que les salga de las narices a los "acreedores" (a los usureros, a los mismos que nos han metido en este bacalao sin darnos agua para aclarar la garganta), dándoles las herramientas para que cojan el dinero directamente de nuestra economía, sin pasar por la ratificación parlamentaria o referendums. Por sus cojones, ya que nosotros no los tenemos para frenarlos.

Les damos la posibilidad de que evalúen, desguacen y se apropien de todos los recursos económicos estratégicos del país (banca, energéticas, telecos, constructoras, Renfe, aeropuertos, sanidad, pensiones, etc...) . Les abrimos nuestra cartera, y el coño de nuestras hijas, para que tomen lo que quieran. Porque no tenemos más que sangre de horchata. Porque tenemos lo que nos merecemos.

Y ahora resulta que a la gente le parece incluso bien. Lo que hace el marketing. El truco está en llamar rescate a un golpe de estado financiero.

Esa intencional confusión entre España y banca española, habría que borrarla con goma. Con goma 2, claro. Y es que es ahora o nunca. Pues va a ser nunca.

Tranquila su señoría, que esto no es apología de nada. Aquí todos duermen plácidamente y nadie hará nada. Es una mera coña marinera. Como mucho la gente se manifestará en el feisbú y pondra de mierda hasta los topes alguna plaza pública.

Que pais, que paisaje y que paisanaje, Miquelarena.

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jueves, 26 de abril de 2012

Un acto oficial, preguntas, correos curiosos, webs extrañas y una alumna tatuada



Hoy he presentado un acto con asistencia multitudinaria en la universidad, supuestamente templo del saber, morada de Atenea y todo eso. Al acabar, tras despedir a los invitados y agradecerles su gratuita colaboración en la cruzada que mantengo para desasnar a mis chavales, un grupo de alumnos y alumnas me han "asaltado" para preguntarme cosas. Suele pasar, en el peor momento, con una prisa de narices, las llaves del coche ya enarboladas cual pica en Flandes, pero como nunca digo no a ese tipo de encuentros que provocan un acto docente fuera del aula, y es que soy muy raro, me he tomado unos minutos de sol camino del parking en animada cháchara con ellos. Me ha llamado la atención el brazo de una alumna, el que nunca había visto sin manga, cubierto de tatuajes florales. Siempre cubierto en clase, nada raro pues hasta ahora por estos lares no hacía mucho calor, al menos no tanto como para prescindir de magas largas y cortas y llegar a los tirantes y las chanclas preveraniegas, esas mismas chancñas que me chirrian tanto en un aula.

El brazo, brazo precioso unido a un cuerpo escultural, que todo hay que decirlo, me ha sorprendido. Y mi pasmo ha debido ser tal que, durante unos segundos, no he podido dejar de mirarlo. Debe ser que me hago viejo y hay cosas que siendo ya normales, en el sentido estadístico del término, me siguen llamando la atención.

Cuando el corro se ha hecho más pequeño, ya la chica tatuada desaparecida con la marabunta, y reducido el asedio a cuatro o cinco irreductibles que navegan en las procelosas aguas que cubren la distancia del alumno verdaderamente interesado al puñetero pelota de las narices, ha salido ese detalle en la conversación. Nada del otro jueves, nada fuera de tono. Ningun alumno se ha puesto rijoso. Ninguna alumna la ha llamado puta. Yo tan solo he preguntado si el dibujo tenía algún significado (ya sabeis, la logia, el klan, la conspiración mundial, la secta de adoratores de Stalin o los neo-rexistas belgas, vete tu a indagar por ahí, que yo ya me he cansado)

Nada reseñable. Unos segundos de charla añadida vanal, intrascendente. Mañana más y pasado veremos. ¿O si hay algo a destacar?

Hace un ratito, ya en casa, enfundado en el pijama y corrigiendo exámenes mientras las chaladuras de mis amigos en el feisbuk ese me alegran la tarde como a Clint Eastwood su Smith & Wesson, me ha llegado un correo desde una cuenta muy rara, y enviado con un anonimizador, con una sóla línea dentro. Ni un querido profesor, ni un joputa jodete, ni nada de eso. Sólo una url. La curiosidad me ha picado. Comprobado que no era peligrosa, que si los cabrones volaran no se haría nunca de día, la abro y me encuentro, oh, sorpresa, con las fotos de una chica semi desnuda (solo los pechos), marcando posturas típicas y con el rostro tapado. Pero los brazos al descubierto. El izquierdo, con un bonito tatuaje que se parece como una gota de cerveza al otro al visto en directo.

Mundo misterioso.

(No, no es la de la foto. Se parece, se da un aire. Pero es otra foto que he buscado para no poner la misma. No me gusta dar pistas. Además, mi alumna es más guapa. La de las fotos que he visto, no se: la cara no aparecía)

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miércoles, 14 de diciembre de 2011

Antoñito "la vaca" Perkins


Coincidí con él en el colegio. Era amigo de amigos mios, y, con la simpleza que da la infancia y preadolescencia, lo adopté como tal.

Era el típico chaval que sabía más que nadie, había ido a más sitios que nadie, tenía más pasta que nadie, cuando tuvo coche corría más que nadie, y ligaba más que nadie. Vamos, un fantasma que no se comía un torrao.

Pero entretenía ir andando a casa con el desde el cole. Era como oir seriales de la radio.

Le perdí la pista durante muchos, muchos años. Hasta que en el colegio montaron la reglamentaria celebración de los chopotocientos años de la graduación y volvimos a coincidir. Cole del que dice pestes, y yo sigo queriendo y amando como mi alma mater intelectual. Pero uno no hizo caso de otros compañeros más listos que yo que pasaron, y piqué.

Mi primera impresión fue la de sorpresa, la incredulidad. ¿Era ese, o eso, Antonio? ¡coño, siempre había sido un poco gordo pero...!. No pude evitar preguntarle si era él, o él se había comido a Antonio.

De todas formas, ésto era algo anecdótico. A mi que las personas sean gordas, flacas o mediopensionistas me la trae al pairo. Yo mismo no soy precisamente muscle man, así que para que vamos a andarnos con gilipolleces. Lo que no era tan anecdótico es que por dentro seguía siendo el mismo tonto del culo de toda la vida.

Enterado por un compañero (éste si, magnífico entonces y siempre), del fallecimiento de uno de mis más queridos amigos (y supuestamente también de Perkins, mote algo mecánico que en su día le otorgamos vayaustéasaberporqué), propuse recordarlo, y él, junto con una antigua compañera, a la que se le notaba mucho lo de antigua (vamos, que no aparentaba la edad que tenía, sino unos diez más, al contrario del resto de fermosas damas que en su día fueron compañeras de pupitre, cada vez más bellas), me vinieron a decir que "el muerto al hoyo y el vivo al bollo". Algo de eso dejé caer ya en éste pútrido blog. Una de mosqueo, y ve apuntando, Jeremías.

Perkins, organizador nato (quizá por aquello de que quien nada tiene con que llenar su vida busca flores de papel para tapar grietas) montó una cena. Sumando que a mi eso de salir por la noche y dejar a la familia en casita a solas no me va mucho, y que menos aún me va cuando con quienes se supone me lo tendría que pasar bien empezaban demostrándome lo poco en común que teníamos, olvidando a un compañero que pasó años entre nosotros sin siquiera dedicarle treinta segundos, y con el factor añadido de que tenía que hacer filigranas para poder estar a tiempo en la cena, al coincidirme con unas jornadas en que dictaba conferencias fuera de mi ciudad, decidí pasar.

Y como me alegra haberlo hecho.

Al día siguiente, el grupito de feisbú aparecía con fotos y vídeos que muchos y muchas se apresuraban a pedir que se retiraran... coño... si te avergüenza hacer algo, no lo hagas, decía mi abuelo... pero en fin... humanos somos.

Con ese antecedente, conforme montaban nuevas jacarandas, con comentarios cada vez más subidos de tono, mis ganas de acudir iban decrecienco. Sin embargo, aunque sólo fuera por los años en que estuvimos juntos, permanecía con ellos en ese grupo cibernético. Hasta...

Hasta que un día cometí en inmenso error de hablar sin rebajar el cargador de mi vocabulario. Disparaba con calibre 9 a mentes que solo aceptan un tres. Términos elementales, empleados en la literatura española desde que ésta existe, les parecían pedantes. De ahí, el par de semovientes y un tercero, ya casi un delincuente juvenil en el cole y ahora casi sin el casi, empezaron a llamarme reprimido sexual (cree el ladrón...) y otras lindezas.

Suficiente, aun para mis amplias tragaderas. Dejé el grupo sin despedirme, para luego encontrarme que el hombre-vaca (nuevo superheroe de poca ficción) vino a lanzarme un lote de insultos (me llamaba nazi, algo que indica a las claras que me conoce muy poquito), "Zapaterillo" (va a ser que Zapatero es nazi, mireusté que lecciones nos da la historia) y a ¡amenazarme! con la socorrida frase de que nuestra ciudad "es muy pequeña".

Pues vale, vaca-man... me he pasado varios lustros sin toparme con tu oronda figura, lo que ya es un plus de dificultad, así que podré pasarme unos cuantos más sin hacerlo, amparado por las leyes estadísticas. Pero es que aunque lo hiciera, pues no veo la juerga. Imagino que algo similar le pasa a quien fue su mejor amigo en el cole, con quien mantuvo estrecha relación, y que hoy no solo no le coge el teléfono, sino que para mi que le puso la marca del leproso.

Me da mucha tristeza ésto. Sorpresa no, el ser humano es lo que es. Pero si tristeza. Me da pena. A la gente, cuando la pones ante su reflejo y ve sus propias miserias, le da por cabrearse con el espejo.

Pues que te aproveche, majo. Yo con este exordio me siento en paz conmigo mismo, ea. Tanto que no solo es exordio sino epílogo. Tu puedes ir cabreándote por hacerte consultar el diccionario una vez más.

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